ReDDI E-Journal DIIT UNLaM

Revista Digital del Departamento de Ingeniería e Investigaciones Tecnológicas de la Universidad Nacional de La Matanza

Vol.:1-Nro.1 (Mayo-2016)

 
 

Entrevista a Sergio Martín

Experiencia de un graduado UNLaM en los Estados Unidos



La ingeniería es una disciplina que ha tenido gran importancia en las últimas décadas a nivel mundial. Generalmente, quienes se han formado en dicha profesión tienen la oportunidad de contribuir a la sociedad en diferentes áreas de las Ciencias y la Tecnología, dos elementos fundamentales en la cultura actual. Este es el caso de Sergio Martin (SM), un egresado en Ingeniería en Informática de la Universidad Nacional de la Matanza (UNLaM), que busca desarrollar todos sus conocimientos en EE.UU., para marcar el camino que lo lleve hacia la excelencia.

SM se graduó en el año 2010 y realizó también aquí la Maestría en Informática. Es docente en la asignatura de Sistemas Operativos, donde descubre su verdadera vocación, la investigación. Actualmente, se encuentra realizando un doctorado en una de las mejores Universidades de EE.UU. (UC San Diego) con una beca Fulbright, y con la ayuda económica de la UNLaM, que le brinda parte de sus honorarios como docente, lo que contribuye significativamente a mantener sus gastos en los EE.UU., con el compromiso de volver.

Ha traído propuestas de investigación de los EE.UU. a sabiendas de que la UNLaM está a la altura de los conocimientos que se requieren para el desarrollo de estos proyectos, y ha comprobado que el nivel de los alumnos de esta Universidad no tiene nada que envidiarle al nivel de los alumnos EE.UU. Consciente de que la investigación siempre conlleva sus riesgos y que se puede tratar de un callejón sin salida, SM está convencido de que todos sus esfuerzos siempre van a desembocar en nuevos conocimientos y enseñanzas. Con el orgulloso de poder realizar colaboraciones entre la UNLaM y EE.UU., siente que así puede devolver parte de lo que esta Universidad le brindó.

A 20 meses de haber comenzado su viaje, que describe como “una montaña rusa de emociones”, nos brindó una charla para contarnos su experiencia:

-SM: El primer efecto de llegar allá es lo que se denomina “homesickness”. Estar lejos de casa te deja de cama. Salís con la euforia de estar becado, de hacer lo que más te gusta en el mundo, pero llegas allá y no están más tus amigos, tu pareja, tu familia. No hay nadie. Después ya entras en ritmo. Es un nivel muy exigente. Hay que trabajar de 8 a 10 hs. por día. El alumno del doctorado es un empleado de la universidad. El primer año te dan una especie de beca, pero vos no ves nada. Ellos te pagan tu estudio con su propia plata. Y después a partir del segundo año tenés que pagártela vos. ¿Cómo te la pagás? Trabajando de investigador. Ahora bien, en el primer año también he trabajado de investigador, así que es difícil de explicar pero la plata te la cobran y te la pagan ellos, pero no es que no está. Si vos dejás de hacer lo que tenés que hacer, esa plata te la siguen cobrando. Si vos dejas de hacer lo que tenés que hacer o te ausentas, esa plata te la siguen cobrando, pero de tu bolsillo. Entonces es una presión. Tenés que estar siempre pendiente de cómo te ganás la vida. Los alumnos del doctorado tienen garantizado la investigación pero en una maestría no tenés garantizada la investigación y lo tienen que pagar los mismos alumnos, y son unos 15 mil dólares por trimestre.

-UNLaM: ¿Cuál es el nombre del Doctorado? ¿Tu Doctorado en qué temática encara, en términos simples?

-SM: El doctorado tiene el nombre de PhD. in Computer in Science and Engineering o sea Doctorado en Ciencias de la Ingeniería y la Computación. Estamos tratando de hacer que los programas de simulaciones científicas funcionen más rápido. Cuando ves lo del acelerador CERN, por ejemplo, hay que escribir la simulación y los resultados hay que procesarlos. Gracias a la simulación computacional determinaron que lo que detectaron era una onda gravitacional. Eso es todo por computadora, y mi objetivo es básicamente hacerlas funcionar más rápido. Yo no tengo que desarrollar ningún algoritmo nuevo, no tengo que saber nada específico de ningún tema. Tengo que hacer correr más rápido las computadoras. Lo que sí tengo que saber es mucho acerca de métodos numéricos, por eso hice un par de cursos muy exigentes de matemática numérica. Y básicamente lo que intento es crear un programa que haga que tu algoritmo corra más rápido a grandes escalas, cuando lo ejecutas en 4.000, 5.000, 6.000 computadoras al mismo tiempo. Y funciona mediante ocultar la comunicación. ¿Qué es esto? Cuando tenés un programa, tiene una parte donde cada “computadorcita” corre su parte y la comunica con las demás, sino no se entenderían. La computadora hace su parte, la comunica, hace su parte, la comunica…En dos fases, una de computación y otra de comunicación. La idea es alterar el algoritmo de alguna manera para poder comunicar mientras computás. Se llama solapar comunicación y computación. Y si vos haces eso, el costo de comunicación se achica, se disimula, se oculta. El costo de computación va a ser siempre el mismo. Eso vos lo podes hacer modificando tu algoritmo a mano, pero algunos algoritmos son tan complejos que nunca saldrían. Lo que estoy haciendo es crear programas que lo hagan automáticamente. Obviamente hay miles de cuestiones, detalles, comunicaciones…

-UNLaM: ¿Cómo fue que decidiste ir a esa Universidad para estudiar en San Diego, EE.UU.?

-SM: Yo estaba terminando la maestría acá y quise seguir profundizando mis conocimientos. Estaba considerando varios doctorados nacionales a mi alcance, pero hubo una charla en la UNLaM sobre becas Fulbright y fui. Averigüé, lo pensé y cuando me decidí a hacerlo, fue a pleno. Estuve unos seis o siete meses preparando ensayos, entrevistas, y rindiendo exámenes de 4 hs. cada uno. Fulbright fue casi un año entero de un proceso durísimo. Fue como un trabajo más. Pero finalmente quedé y eso me generó posibilidades de aplicar en universidades de afuera, con un “empujón” de prestigio que Fulbright me brindó. La beca te permite presentarme a cinco universidades que ellos decidan, pero algunas más te dejan elegirlas vos, así que apliqué a 11 universidades. Y quedé en algunas de las más importantes, que eran UC San Diego y Georgia Tech. Ambas en el “Top 20”. Pensando en el mejor criterio para elegir una u otra, elegí primero la ubicada en California. California en sí es una razón para ir. En Georgia, en invierno hace -10°, y California es un paraíso terrenal. En segundo lugar, el director que tengo, es el que más me rendía por lo que quería estudiar, y además es con quien “pegué mejor onda”, digamos. Entonces más aún. Y tercero, los costos, ya que cada Estado paga una cierta cantidad como manutención, y California paga un poquito más. Igual tampoco es tan caro, pero estaba también eso…¡y en California el campus está a una cuadra de la playa!

-UNLaM: Las becas Fulbright se abrieron ahora también para estudiantes, y algunos explicaban que la modalidad de estudio tiene que ver un poco con la autodeterminación, y, por ejemplo, un ingeniero informático puede elegir por ejemplo filosofía.

-SM: Yo por eso elegí métodos numéricos para la solución de ecuaciones diferenciales, porque es lo que me apasiona y me interesaba hacer, y está relacionado con lo que hago. Pero no necesitaba hacerlo. Me las computan como opcionales. El Doctorado es un “nicho” especial. Hay cursos que los tenés que hacer. Un estudiante de maestría va y hace cursos, quizás una mini tesis y se recibe. Y los cursos son lo principal. Pero en el doctorado los cursos son una pequeña parte.

-UNLaM: Vos tenés una beca de la UNLaM que entiendo no es una beca en sí, sino una designación docente, que en el viaje de estudio en parte se te mantiene, con el compromiso de volver ya graduado, para volcar estos conocimientos en la Universidad. Ese apoyo económico a través de la UNLaM, ¿en qué medida te permite a vos la realización de este estudio? ¿Cuál es la importancia de esa designación, y cuánto creés que te facilita el hecho de poder desarrollar este estudio de doctorado?

-SM: Tiene doble importancia, primero, específicamente, monetaria. Obviamente me ayuda a mis gastos, hay mucha gente que está estudiando allá que está muy apretada. Incluso, más que nada, los estudiantes de maestría, están con lo justo. Y yo, si necesito comprar un libro, o necesito incluso alguna cosa de esparcimiento, gracias a esto lo puedo hacer. Muchos estudiantes allá, sobre todo de maestría, se van prestando los libros…y yo el libro si me lo tengo que comprar me lo compro. ¡¡¡Y ahí está la UNLaM. Ahí se siente el apoyo de la UNLaM!!! Y segundo está el tema de sentir que yo tengo un lugar acá. Aunque fuera ad honorem yo siento que la UNLaM me apoya. A mí me resulta muy emocionante en lo personal. Siento que “mi país, mi universidad me banca”… y aparte es una confirmación de mi objetivo, y yo lo que quiero es venir Argentina. Tener esta beca, imaginate, es como que me dicen “cuando vuelvas tenés tu lugar, te lo mantenemos, te lo desarrollamos y vamos a hacer todo lo posible para que juntos hagamos que esta universidad vaya para adelante”. Y eso para mí es impagable. Va mucho más allá de lo monetario.

-UNLaM: Dijiste que tu intención es volver a la UNLaM. Muchos investigadores o docentes, piensan en poder desarrollar su carrera en el exterior. Es otra perspectiva, por momentos mucho más atractiva. ¿Vos ¿por qué querés volver?

-SM: Siempre está la posibilidad de seguir formándose o colaborar. Para mí, el tener mi lugar, estar cerca de mis amigos y de mi familia, y estar cerca de la universidad en la que me formé, tiene muchísimo peso, más allá de lo monetario. Yo creo que el prestigio se lo hace uno con las publicaciones, y creo que, inclusive, está en nosotros hacer que la Universidad Nacional de La Matanza sea un nombre prestigioso, para no tener que movernos nosotros. Si lo hacemos nosotros, no hace falta que nos mudemos.

-UNLaM: ¿Pensás que actualmente se reúnen las condiciones en la Universidad para encarar ese camino que vos decís?

-SM: Se están haciendo un montón de cosas, veo lo del Polo Tecnológico, veo la investigación que está haciendo mi grupo (Sodium http://www.so-unlam.com.ar), veo los demás grupos de investigación…obviamente es una universidad muy joven… Necesita años y gente que trabaje para eso, no podemos irnos todos.

-UNLaM: ¿Cómo es el hecho de estar estudiando en el exterior y convivir con personas de diferentes culturas?

-SM: ¡Es magnífico, divertidísimo! Yo conviví en el mismo departamento con chicos de la india y de china, y las diferencias culturales muchas veces son enormes pero otras tantas son complementarias. Ellos me muestran su comida y qué hacen. Convivís con gente de todas las religiones, hindú, musulmán, y aprendés un montón de cómo viven allá y cuáles son sus costumbres… algunas chocan. El argentino tiene sus cosas, es más confianzudo, o se toma las cosas con mucha más liviandad, y por ahí otras culturas son más solemnes, más distantes. A veces eso choca, pero nos terminamos matando de risa. La diversidad cultural siempre ayuda.

-UNLaM: Finalmente, ¿qué tenés para decirles a esos chicos que están cursando su carrera de grado, con ganas de desarrollarse aún más, o estudiar en el exterior y conseguir un logro académico profesional importante como en tu caso?

¡Que existen otras cosas que se pueden hacer!. Yo lo que noté mientras cursaba, y hablo por mí, es que el camino es “te recibís de ingeniero y vas a trabajar a una empresa a capital”. Si soy más específico hasta te digo el lugar donde vas a ir a trabajar. Y simplemente eso, porque vi mucha gente muy capaz…hasta yo descubrí tarde, relativamente tarde, cuarto año, que otra de las alternativas de un ingeniero es la carrera académica, que tiene muchos más desafíos y es mucho menos segura en algunas cuestiones. Pero te da muchas más satisfacciones. Desarrolla tu creatividad, tu parte intelectual. Los alumnos tienen que tener la oportunidad de saber que existen al menos dos caminos, y que a partir de eso tomen la decisión que ellos crean correspondiente. Si en definitiva todos siguen tomando las mismas decisiones que hubiesen tomado sin saberlo, me parece perfecto, pero que sepan que están las oportunidades, y que el DIIT, si viene un alumno y le dice que quiere hacer investigación, le abre todas las puertas. Para los alumnos que quieren aplicar a becas, el DIIT se pone en contacto conmigo y el resto con los chicos que tuvieron éxito, para que les demos los consejos y herramientas que necesitan para aplicar, que no hay ninguna razón para la cual alguien no quiera ir por la veta investigativa.

A mí me encantaría en el futuro, o cuando se pueda, ir a cursos, visitar a los alumnos que están cursando y decirles “miren, esto se puede hacer”. Incluso cuando yo estaba dando clases como ayudante, JTP, me tomaba media horita la primer clase para decirles “chicos, ustedes pueden tomar estas determinaciones, pueden tomar estas opciones de carrera…en esta materia vamos a ver un poquito más de lo que es investigación…y ustedes después fíjense”. Y algunos de ellos se interesaron y quisieron continuar. ¡Pero tienen que saber las posibilidades que hay!

 

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